Biblioteca

Nuestro destino está escrito.

Por Martín Gabriel Ríos (actual egresado de 6º grado) / 2019-12-12 00:24:00 -0300 Arte de artstation.com/andreasrocha ficción

No recuerdo bien cómo fue pero lo que es seguro que pasó es que iba caminando por la vereda y escuché el ruido de un auto. Sólo fue dolor. Luego vi una luz. Llegué a un lugar que era una… ¿biblioteca? toda hecha de porcelana y de bronce. Había un hombre que leía y a la vez escribía:

– Disculpe, señor, pero ¿dónde estoy?

Me miró con total naturalidad y dijo:

– Mira detrás de tí.

Lo hice y vi alas en mi espalda. Obviamente me sorprendí.

– ¿E-estoy muerto?

– Sí y considérate afortunado. Ya puedes comenzar a leer.

– ¿A leer?

No entendía lo que quería decir.

– Sí, ya estoy por terminar mi libro y, claro, si vas a empezar a escribir necesitas inspiración.

Seguía sin entender.

– Y eso quiere decir… ¿qué?

Parecía irritarse:

– Siéntate, te tengo que contar muchas cosas. Ésta es la biblioteca del destino y cada libro de aquí es el destino de una forma de vida. El comienzo, el cuerpo y el final.

Después de eso miré sorprendido cada libro de esa biblioteca que parecía infinita. Me di cuenta también que la gran mayoría eran tan viejos que estaban a punto de hacerse cenizas.

– Sí, se lo que piensas. Todos los de aquí pasamos por lo mismo.

– ¿”Todos los de aquí”?

– Sí, déjame explicarte. Todas las razas que fueron creadas por algún libro (o sea, todas) es seleccionada una sola persona para crear otra raza y así se hace un ciclo infinito.

Ya empezaba a entender y me entraba la curiosidad.

– ¿Tu raza cuál fue?

– Los Burka.

– ¿Y cuál es la raza que estás haciendo?

Me sonrió amablemente.

– La raza Humana.

Me quedé con la boca abierta.

– ¿Eres Dios?

– Si así lo prefieres, sí. Pero quiero que me trates como una persona normal, ya que yo, para mi raza, soy otra persona más con suerte de estar aquí.

– ¿Suerte? Por si no te diste cuenta, estamos muertos.

– Sí, aunque no lo creas, tenemos suerte. Como ya te dije antes sólo una persona es seleccionada para escribir un libro y si no eres esa persona simplemente desapareces.

– Entonces, ¿no hay Cielo ni Infierno?

– No.

Seguimos hablando por un rato y luego le pregunté:

– ¿Cuál es el fin de nuestra historia?

– Guerra nuclear.

– Si lo dices así, es un poco deprimente. Yo siempre creí que la Humanidad llegaría a un acuerdo.

– Lo tendré en cuenta.

Pasaron muchos años después de eso y comencé a escribir mi libro. Creé a los Celestianguerreros (que son guerreros y tienen omnipotencia). También le pedí a Dios que antes de que termine el libro haga que un pequeño escritor crea que ha inventado la historia que le acababa de contar.

Y a pesar de que tú también piensas lo mismo, esta historia es verdadera. Sólo quiero que sepan la verdad después de la muerte y que disfruten cada momento de sus vidas porque no hay un más allá. Y diciendo ésto, yo me despido y escribo en el libro de mi amigo:

Fin.